Gracias Papa Francisco por iluminar nuestras familias

Gracias Papa Francisco por iluminar nuestras familias

Por: Onnis Tur Pompa

El martes 22 de septiembre de 2015 será imborrable en sus vidas. La familia integrada por José Leyter Fontanals Hardy, Janet Hernández Isaac, y sus tres hijas Amanda Sofía Fontanals Hernández (11 años), María Alejandra (6 años) y Adriana Stefani (2 años) vivió un momento especial de su amor en sus vidas, un amor que Dios puso en su camino para irradiar misericordia. 

Llegó la hora. El Papa Francisco entra en la Catedral de Santiago de Cuba con una ovación emocionante. Era el inicio del Encuentro con las familias cubanas. 10:00 a.m. La misión de José y Janet se concretaba en leer el mensaje de bienvenida en representación de las familias cubanas. Cada vez subía la alegría y la tensión, mientras la pequeña Adriana transmitía ecuanimidad, ajena a tan importante acontecimiento. 

Con desenfado y naturalidad, esta familia se presentó ante el Papa. Le agradeció a Su Santidad su presencia entre nosotros, su defensa por la vida, sus consejos a los padres para que trabajen honradamente y eduquen a los hijos, para formar las iglesias domésticas y sembrar la paz en el seno de la familia y la sociedad. 

Seguidamente, el Papa Francisco bendijo a José, Janet, Amanda Sofía, María Alejandra y Adriana Stefani, bendición que se esparció para todas las familias, presentes dentro y fuera del templo, familias de Cuba y del mundo. 

Que cuenten sus vivencias los propios protagonistas. 

José Leyter Fontanals Hardy, de la parroquia Catedral 

¿Cuándo entregaron sus corazones a Dios y al amor para toda la vida? 

“Yo siempre soñé con formar una familia, y con la gloria de Dios hoy ya es realidad. Cuando estudiaba el quinto año en la Licenciatura en educación primaria en el Instituto Pedagógico Frank País aquí en Santiago de Cuba, conocí a la mujer más hermosa y sencilla de mi vida. Ella cursaba entonces el segundo año en el mismo centro. Nos hicimos novios un 17 de noviembre en la actividad por el Día del Estudiante, y un beso nos juntó para siempre, aquel beso de prueba sin dudas se convirtió en constancia, perseverancia y comprensión. Así comenzó nuestra relación, a los cuatro meses siguientes nos casamos por lo civil y en ya en abril de 2003, luego de la debida preparación, el sacramento del matrimonio nos unió en un sí para siempre” 

¿Consideras un regalo de Dios esta oportunidad de presentar a Su Santidad las familias cubanas? 

“Sí, fue un orgullo para nosotros representar a las familias cubanas en este encuentro en la Catedral con el Papa Francisco. Días atrás cuando nos comunicaron que éramos los encargados de leer y darle la bienvenida a Su Santidad, no lo queríamos creer, por eso creemos en los milagros de Dios Todopoderoso, aún (tóqueme), sinceramente estoy asombrado, pero cumplimos con Cuba. Yo soy miembro de la comunidad de la Catedral desde 1998, y con mi asisto familia desde 2003. Pienso que por ser una familia joven y consagrada a la iglesia también influyó en que nos seleccionaran para tan alto honor” 

¿Qué mensaje le transmitieron al Santo Padre? 

“Que impregne en nuestras familias cubanas mucha misericordia, paz, esperanza y aliento, para mantenerse unidos en las fortalezas y debilidades, en los momentos felices y tristes, para que conserven la familia que es lo fundamental de la sociedad, si la familia está divida desaparece la humanidad.

En las anteriores visitas papales a Santiago de Cuba, en enero de 1998 cuando Juan Pablo II, yo me encontraba en el servicio militar y cuando Benedicto XVI en marzo de 2012 participé de acólito en la misa en la plaza Antonio Maceo” 

Janet Hernández Isaac, de la parroquia Catedral 

¿El matrimonio los hace crecer cada día? 

“Sí, el matrimonio es una oportunidad que nos brinda Dios para toda la vida. Es un compromiso mayor, donde la pareja debe permanecer unida en las buenas y las malas, y sobretodo enriquecernos de mucha paciencia y comunicación” 

En el breve intercambio con Papa Francisco ¿qué sucedió? 

“Él nos bendijo. Fue conmovedor, rápido pero perpetuo. A Su Santidad le pedí que nos proteja, que me guíe y me oriente para ser una magnífica madre, para darle la educación que necesitan mis niñas. Este momento nunca lo olvidaré. Pronunciar el mensaje de bienvenida al Santo Padre resultó grandioso. Nunca había leído unas líneas tan nerviosa y tensa, pero al unísono con emoción y amor, y te confieso que fue mi corazón quien  leyó”. 

¿Qué mensajes les cautivó? 

“Entre los mensajes que no dejó hoy el Papa ha sido el de fortalecer el amor y la unión familiar a pesar de cualquier vicisitud, y así es. Nuestra familia ha atravesado períodos críticos, cuando nació la tercera bebita la economía se nos apretó, yo tenía dos trabajos: uno como maestro en un centro educacional y el otro como custodia aquí en la iglesia. Tuve que dejar el magisterio y hace un tiempo laboro en una brigada de construcción y me mantengo como sereno, y la vida se nos ha mejorado un poco. Otro momento duro fue cuando pasó el huracán Sandy en octubre de 2012 por nuestra ciudad nos dejó sin techo, pero gracias a nuestra entereza, amor a Dios y apego a la construcción hoy ya nuestra vivienda es de placa”. 

La experiencia vivida por la familia Fontanals Hernández: José Leyter Fontanals Hardy (padre), Janet Hernández Isaac (madre), y sus tres hijas Amanda Sofía, María Alejandra y Adriana Stefani es gratificante. El intercambio y la bendición del Papa Francisco en su visita a Santiago de Cuba como Misionero de la Misericordia son fuentes de motivación que ilumina un nuevo camino, lleno de amor y paz, no solo para ellos sino para el resto de las familias cubanas.   

La morada de la familia Fontanals Hernández, ubicada en calle San Antonio número 618, entre Carnicería y Moncada, será testigo por siempre de la alegría de este encuentro.

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